A veces cuando nos sentamos ante un folio en blanco, deseamos que las palabras broten de nuestra cabeza como la música que suena de fondo .. totalmente libres y que podamos plasmar todo lo que bulle dentro nuestro.
Pero normalmente nunca es tan facil … siempre intentas no rozar el sentimentalismo o la cursilada y por otra parte no quieres que adentrarte en el mero anuncio por palabras.
La semana pasada estuve un rato sentada viendo la gente pasar y es curioso como intentamos imaginarnos la vida de las personas con las que nos cruzamos y de qué manera ignoramos la de las que nos rodean…
No se si nos hemos acostumbrado tanto a la manera de vivir en una gran ciudad que ya nos parece raro hablar con un desconocido, con el vecino de arriba, con el panadero …